Mostrando entradas con la etiqueta escritura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritura. Mostrar todas las entradas

lunes, marzo 10

James M. Cain


 

Joe Sistrom se sentó por allí medio malhumorado y con cara larga, y de repente dijo:"todos los personajes de las películas de serie 'B' son demasiado listos." Nunca lo he olvidado. Fue una curiosa observación, expresado en palabras -vívidas e inolvidables- el principio de que , cuando un personaje es demasiado listo y apropiado para los propósitos del autor, todo en la historia empieza a flojear y a ser terriblemente inconsistente. Un fallo el flojear y otro ser inconsistente. Ambos son fallos graves en una historia.

James M. Cain

miércoles, febrero 10

La libertad

 





326.-    La libertad y soltura en la escritura hace que uno pueda desarrollar el don de toparse a cada rato con importantes “Serendipias”.





.

sábado, febrero 6

Originilidad

 



325.- La clave para conseguir la originalidad de escribir como una experiencia propia y placentera y no como una mimesis a los escritores.





.

jueves, febrero 4

A priori







 
Creo es mejor nunca empezar la escritura "A priori", no cin una tesis ferrea, porque si es eso, es más fácil encontrar valiosas soluciones o nuevos rumbos a lo largo del camino.



.

jueves, mayo 9

Coleccionar en la memoria




285.-    Hay que coleccionar  en la memoria todas las cosas que atingen al hombre que tenemos  al alcance de la mano.

jueves, mayo 31

Misterio de Tenesse Williams

 afiche de la gata sobre el tejado caliente


Es preciso dejar algo de misterio en la revelación de un personaje en una obra, así como siempre se deja mucho misterio en la relación de una persona en la vida, incluso en la revelación de una persona ante si misma.
Esto no absuelve al dramaturgo de su deber de observar y hurgar tan clara y honestamente como LEGITIMAMENTE pueda hacerlo.
Pero tiene que llevarlo a evitar conslusiones demasiado retundas, las definiciones fáciles que convierten una obra en nada más que una obra, y no en una trampa oara pescar la verdad de la experiencia humana

Tenesse Williams

martes, marzo 20

Lecciones de abismo



"Observa y observa muy bien. ¡Hay que tomar lecciones de abismo!" lecciones que le daba el tio al joven en el libro de Julio Verne, viaje al centro de la Tierra y que el otro Julio, el Cortazar, recomendaba a la hora de escribir en su libro la vuelta el día en Ochenta mundos

sábado, febrero 25

es vano escribir



211.    Es vano escribir  sin sobresaltos.

martes, junio 7

Toto Aparicio: "El sapo Estivariz¨


190. “Escribir es 
someterse al juicio 
de uno mismo”  
Ibsen

lunes, junio 7

lunes, mayo 10

Mas Kundera :














92. Parafraseando a Kundera se escribe no sobre la realidad, sino sobre la existencia.

viernes, noviembre 20

Monterroso:

policias

80. Uno es dos: “el escritor que escribe (que puede ser malo) y el escritor que corrige (que debe ser bueno)” Don Augusto Monterroso.

viernes, octubre 2

La Memoria:



73. “La memoria es el sentido que nos permite escuchar el tiempo, materia última de la escritura y también de la música y del cine” Antonio Muñoz Molina.

martes, septiembre 15

La escritura:

(pacobarita)

61. Uno construye pequeñas victorias de lo improbable.

La estructura:

(Illimani)

57. L. Tolstoi se refería sabiamente a lo que es la estructura: “Sólo el orden correcto de las únicas palabras adecuadas”

lunes, agosto 3

Heidegger y el guión

(http://carcasismo.files.wordpress.com/2008/04/heidegger.jpg)

49. Heidegger recomendaría que la escritura no está sometida al por qué, para no estar sometida a la tiranía de la idea abstracta.

jueves, junio 4

Una buena historia:


9. Una buena historia se la hace frente a la vida, no frente a la hoja de papel en blanco.

martes, marzo 3

Sobre Samuel Beckett


Sólo preguntas.
Preguntas realizadas a Samuel Beckett en uno de sus homenajes:

¿Cómo saber del misterio de ciertos hombres que consiguen caminar diferentes caminos, otros caminos que la gente de su época? ¿Cómo saber si lo hacía adrede y en plena conciencia o simplemente fueron los caminos que le tocaron caminar?
¿Cómo hablar de un hombre que da un paso más allá, de su tiempo y más acá del tiempo que nos tocará?
¿Cómo escribir del calor que me transmite un hombre cuyos textos son más fríos que los puñales que guardo en mi refrigerador?
¿Cómo describir ese extraño rigor de manejar el ritmo en sus escritos?
¿Cómo explicar la presencia de su ritmo? ¿Es el ritmo el mismo después sus escritos?
¿Cómo diablos hizo para resolver la difícil ecuación de no perder la gravedad y sin embargo invitarnos a reirnos de todas las cosas, Incluidas las gravedades?
¿O es que así será el humor irlandés? ¿O así será el humor que desarrollo en sus épocas de secretario de su jefe James Joyce?
¿Por qué se le ocurrió cantar la esperanza desde el mayor de los pesimismos?
¿Creía en Dios? ¿Cómo leyó Samuel la Biblia? ¿Cómo era su Biblia? ¿La tenía marcada con papeles blancos cuidadosamente recortados, o sólo subrayaba con tinta?
¿Son contundentes, y nos han golpeado con feroces golpes, las razones de su arrepentimiento, pero cuáles habrán sido las certezas de sus orgullos?
¿Cómo explicar la sensación de orden, que nos deja, un sabor a orden, a ordenamiento mayor, más grande que los insípidos argumentos que discutimos desde Aristóteles? ¿Cómo compartir el sentido que se muestra en sus trabajos, ileso al tiempo, en esa materia de aparente sin sentido? ¿Qué decirles a quienes hablan de su absurdo? ¿Con qué armas demolerlos? ¿O sólo es suficiente invitarlos a mirar las cosas detrás de la ventana?
¿El personaje o el hombre, en su obra, son sólo un objeto, parte de una cosa más grande llena de partes que se ordenan para dejarnos ver la humanidad del personaje, el sentido al que está condenado el hombre?
¿Cómo es posible que antes de su presencia las cosas, los objetos, las palabras, los personajes, no se pudieran ordenar a su manera?
¿Será su obra la constatación de las antiguas palabras de mi viejo profesor de que las matemáticas están en todas las cosas y en cada uno de los emprendimientos?
¿O habrá sido mi viejo profesor de matemáticas asiduo y secreto lector de Samuel Beckett?
¿Por qué y de cómo en él las palabras estaban justas, en su valor justo, en su lugar preciso?
¿Puede encontrarse acaso más amor a las palabras que él puso en sus silencios?
¿Cómo cuernos ordenaba sus prendas cotidianas?
¿Qué pensamiento se le cruzaban por la cabeza a la noticia del nacimiento de un pariente cercano?
¿Era su corazón quien le imponía su lógica a su cabeza, o era la razón quien dicto su corazón? ¿Cómo pagarle quienes nos consideramos en deuda?

miércoles, febrero 25

El cine que cuenta cuentos


(En defensa de los buenos guiones)

“Es más importante atrapar al lector que atrapar al asesino” -Sergio Ramírez.


El cine, sin perder su capacidad para la poesía, al igual que muchas artes y oficios se estructura a partir de contar historias; es decir, de dar cuenta de un acontecimiento, dar cuenta de un hecho real, reconstruido, “corregido y aumentado”, soñado o simplemente inventado.

Y hacer eso, aunque no parezca, no es tan sencillo como escupir y colar, porque para hacerlo hay ciertos requisitos que siempre es mejor tenerlos, ya sea como aliados o por lo menos, simplemente tenerlos en cuenta. Porque dar cuenta de los sucesos es una disciplina que no puede dejar de lado al azar.

Para que todos entiendan la historia tal cual nosotros la queremos contar, porque no hay nada más triste que cada uno de los espectadores tenga una versión diferente o distorsionada de lo narrado, sin el consentimiento del autor; nada más penoso que el respetable pierda el interés por falta de información o por tenerla en demasía.

Para que todos compartan el mismo tono en que nosotros decidimos sea contada la historia que tenemos entre las manos, porque si la gente se ríe cuando nosotros suponíamos tendrían miedo, o siente piedad cuando nosotros deseábamos despertar la risa o por lo menos sonrisas, es mejor que depongamos nuestros oficios a alguien que tiene más empeño y tino para entonar con los espectadores.

Para que todos puedan sentir, según la voz de su propio corazón cual es el corazón de la historia que estamos contando, porque no vale la pena el esfuerzo de narrar algo, cuando el espectador siente que acaban de contarles una historia que no tiene nada más allá de la cáscara.

Para que todos perciban que el ordenamiento de los acontecimientos de la historia responden a una única manera de poder armarlos y no a otra y que la información que se requiere en ella sólo se podía presentar en la manera que acaban de presentársela, porque el respetable no perdona cuando sienten que las cosas tenían una mejor manera de ser presentadas y menos aún, cuando saben las cosas antes de lo que el autor lo tenía previsto.

Para que todos perciban que lo que estamos contando es algo lo suficientemente cercano como para que valgan la pena en detenerse a verlo y lo suficiente novedosos para que lo vean todo, porque nada más detestable cuando el autor descubre ante los ojos del espectador el agua tibia, o cuando se apropia el invento de la pólvora, o que la gente encuentre que lo que tiene ante los ojos le es completamente ajeno.

Para que todos sientan que lo narrado se potencia porque está siendo narrado en el medio que elegimos para hacerlos, en este caso el cine, porque la gente no vuelve cuando le cuentas algo que mejor sería contado en boca de una novela, o de un cuadro, de una sinfonía, o en cualquier otra boca.

Para que las cosas que se cuentan sean compactas, coherentes y verosímiles ante los ojos del espectador, porque no vale hacerse odiar por no saber mostrar ni los pies ni la cabeza a nuestras historias.

Para que la pasión que despertó en nosotros la historia pueda ser transmitida a través de la historia a todos, porque desventurados quienes dejan que sus pasiones se pierdan en medio de los acontecimientos de sus historias.

Para que los esfuerzos y artificios que realizamos para contar la historia sean recibidos por todos en su justa y necesaria medida o pasen desapercibidos, porque es vergonzante cuando el público descubre los sobre esfuerzos del narrador, la sobre actuación de los actores, la sobre escritura del guionista.

Para que los personajes que protagonizan las historias, sean aceptados por todos como piezas fundamentales de la historia, como seres cercanos a quienes querer u odiar, con todas las proyecciones que les pretende influir el narrador, porque las historias mueren cuando los personajes no calan en el espectador.

Para que los diálogos que hablan los personajes sean recibidos por boca de los personajes y que sirvan para que la historia siga y se profundice, porque enmudecen el resto de las palabras y se hacen detestables cuando pone en boca de los personajes las cosas.

Para que al hacerlo parezca tan natural como lo es caminar para el caminante o nadar para el pez y volar para el picaflor, porque nada más vano que el artefacto devenga en artificial.

Además hay que tener en cuenta que en nuestra sociedad, por otros problemas que ahora no vienen a cuento, no se da el verdadero espacio para que las artes y oficios que se estructuran a partir de contar historias se puedan desarrollar, y que si bien no mueren se hallan muy debilitadas y es la hora de la impostura y como consecuencia se pierde el respeto a esos requisitos que hablaba, a las técnicas, a la tradición, y es por eso que es difícil la tarea de ambicionar cuentos mas allá de la supervivencia. Por eso que también ahora, cualquier cosa se cree que viene a cuento.