domingo, diciembre 15

miércoles, diciembre 4

Sobre la sencillez

Sobre la sencillez

Debo confesar que amo las cosas, la gente, las obras simples, las cosas sencillas, desprovistas de toda vanidad, de toda pretensión, sin vueltas, sin rollos; las cosas simples que te miran a los ojos.
Pero eso no significa que estén exentas de complejidad, sino significa que todos sus elementos están donde deben estar, sin desequilibrios, un orden muy suyo, propio; un orden al que podemos llamar belleza.
Cosas simples y sencillas que poseen una contundencia, porque todo lo que tienen es esencial, su materia es su esencia.
Ahora la pregunta es: ¿cómo hacer obras que sean sentidas como simples y sencillas? ¿qué sean sentidas sustanciales?
Paradójicamente para eso es necesario de alguna manera mirar, conocer, entender o interpretar la complejidad. (tal vez ahí sea mas útil la intuición como una particular forma de conocimiento totalizador) y para eso como no podemos recurrir a los diagramas de Venn, ni los fractales, podemos recurrir a modelos con dos ejes, sin desconocer ni renunciar
 a los grises y a los matices, solo para hacerme entender. Así podemos decir que el arte también puede verse en dos ejes, uno el de la poesía y el otro el de la narración. Y ahí cabría preguntarse que tiene cada uno de ellos, (preguntarse siempre, porque la curiosidad es la madre de todas las sabidurías) ¿qué tiene la poesía como esencial y que la narración? Y después de caminar de alguna manera por cada una de esas orillas, puedo decir que la poesía guarda y atesora misterio. Un misterio que alimenta la fiera particular que cada uno tiene dentro; en cambio las historias, las buenas historias, no tienen misterio, so que guardan y atesoran un secreto. Por eso es que hay historias que atraviesan fronteras de espacio, de tiempo y de culturas; y crecen y tienen vida propia y por eso hay historias que no lo consiguen y están destinadas al olvido. Por eso creo que solo debemos trabajar en historias que valgan la pena ser contadas; y si de inicio ya conocemos el secreto que guarda la historia, estaremos trabajando con una historia muerta, a la que tenemos que rellenar con complejidades falsas.
Por eso creo si somos fieles a las historias, cada historia requiere una manera particular de ser contada, una manera particular de ser filmada, de ser escrita. Como decía el maestro confiar en la fecundidad de la niebla, embarcarnos en un viaje que no sabemos el final, y que tranquila y fácilmente puede terminar mal.
Después de pasar trabajando horas, días y meses en nuestra historia podemos caer en cuenta de que nuestra historia encierra un secreto intrascendente o banal o que sencillamente no queremos compartir. Y tocara empezar de nuevo.
Por eso es importante saber eso, reconocer nuestros fracasos. Por eso es importante ser fieles a nosotros mismos, ser honestos con nosotros mismos, sembrar humildad, apostar por la sencillez.
Saber que uno quiere con la obra que tenemos entre las manos.
Aspirar a la excelencia, que es el camino sembrado de fuertes apuestas y errores y no contentarse con la corrección, que muchas veces es el camino aslfaltado, que la mas de las veces, termina en la mediocridad; que apenas alcanza a alimentar alguna vanidad y pretensión. Cuando hablo de corrección, hablo de corrección política, narrativa, cinematográfica, técnica.
Porque creo que e artista es un ciudadano común como cualquier otro, pero su arte debe ser rebelde, capaz de subvertir, ineterpelador, cuestionador; de lo contrario el artista se está condenando a ser bufón.

Por eso creo que en nuestra sociedad, el compromiso del artista es con la excelencia.